Los caramelos berlingots

Los olores del azúcar y lo pintoresco de la actividad proporcionan ambiente a toda la ciudad.

100 % naturales,
sin colorantes añadidos

Posibilidad de asistir a actividades en grupo
y demostración de la fabricación artesanal de berlingots.

Un poco de historia

La historia del berlingot en Cauterets está muy relacionada con las termas cuya agua sulfurada se utilizaba para curar la garganta. A principios del siglo XIX, el azúcar se utilizaba, según recomendación de algunos médicos, para suavizar el sabor sulfurado del agua optimizando así los beneficios de la cura. Todas las estaciones termales de los Pirineos comenzaron entonces a fabricar berlingots.

A principios del siglo XX, Cauterets se convirtió en la ciudad termal más grandes de Francia. A los agüistas se unieron los miles de peregrinos de Lourdes que subían para visitar la ciudad y el Pont d’Espagne. Entonces se abrieron una decena de fábricas de berlingots, de las que ya solo quedan cuatro. El olor del azúcar y lo pintoresco de la actividad son los detonantes del ambiente de la ciudad y aún hoy en día atraen a las masas.

La fabricación artesanal

La mezcla de agua, azúcar y jarabe de glucosa, perfumado y cocinado a 150°, se vierte en una mesa de mármol. Esta mezcla se deja enfriar hasta que se consigue un azúcar con cierta consistencia.

Esta pasta se trabaja para obtener varios tonos de colores o de rayas. Después, colocados en fila, pasan por una «berlingotière» para obtener la forma definitiva del berlingot. Y entonces, llega el momento de la degustación...

El berlingot es un caramelo duro y translúcido con forma de pirámide pequeña de diferentes colores y siempre con rayas blancas. ¡Un imprescindible que hay que llevarse en la maleta!

 

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